domingo, 23 de septiembre de 2007

La Era del Hielo

La vida dentro de una congeladora

brrrrrr!!!! que frío!!! este bendito clima tan extraño que tenemos sigue haciendo de las suyas. Ya nos encontramos en primavera pero el frío sigue calando hondo en los huesos. Si aquí creemos que esta helada es la más terrible de nuestras vidas, estamos equivocados, existen algunos otros lugares más helados que nuestro Perú ajustador...tenemos a cualquiera de los polos norte y sur, a las cimas de la cordillera...pero hay un sitio más bizarro donde la sensación térmica ya llega a
escalas inimaginables...y me lleva a preguntarme: como se sentirá vivir dentro de una congeladora??? y que lleva a un ser ajustador humano a vivir dentro de una congeladora???


Tres tristes tigres, olvidados dentro de la congeladora


Empecemos mencionando que, científicamente vivir dentro de una congeladora sólo lleva a la muerte inexorable, un ser humano no podría vivir dentro de ella por un lapso mayor de días u horas, no estamos hecho para soportar ese duro habitat...pero, si hablamos metafóricamente, la congeladora es un status basic quo (autor dixit) donde el ajustador que se encuentre depositado allí, pasará sus días mirando fijamente al fantasma de la parca frente a frente, sin saber cuando ni como saldrá de ella. No sabrás como llegaste, ni por que llegaste, ya que la congeladora se encuentra cerrada y sólo se abre para meter más gente, ni quien decidió que entres a dicho espacio (aunque se presume el causante)...

Al estar viviendo en ese inhóspito lugar, debes de mantener el ingenio y el ajuste al máximo para poder sobrevivir y darle un poco de calor a tus frías jornadas de trabajo, con la ilusa esperanza de que algún lejano día serás sacado de ahí, pero quien sabe si para ser expectorado del mundano habitat o para pasarte a otra congeladora de mayor capacidad.

La amenaza de ser exiliado a vivir dentro de una congeladora cuelga latente, misma espada de damocles, sobre cualquier personaje perteneciente a la raza del poder de ajuste, y seremos envueltos, cual pescado fresco, en papel periodico evaluativo y metidos apilados dentro del vil aparato helante, para no ser sacados sino hasta cuando al dueño de la congeladora le apetezca engullir pescado fresco...

Atenuantes a ser enviados a tal campo de extinción? ninguno. No hay escapatoria cuando el dedo que apretará el botón decide que te irás a la congeladora...a pesar de haber expresado tu enérgico rechazo a tal decisión, a pesar de saber que está ad portas de ahogarte entre tus mil y un problemas financieros, y a pesar de que haz hecho los méritos necesarios para ser ingresado a un cálido horno microondas, serás enviado -actitud inmisericorde mediante- a una vida de sufrimiento indeterminado dentro de la tan mentada congeladora...

Terrible destino el que imagino se debe sentir el vivir de esa forma...pero como el destino tiene como costumbre estar de espaldas de la dura realidad, es que al despertar creí todo esto una pesadilla...sufrir dentro de la congeladora? yo no, que va, me decía a mi mísmo... aunque al momento de levantarme sentí un frío terrible, helante... miré mi billetera, no encontré nada... sólo añoranzas de viejos tiempos...no hay monedas, nada!, y al percatarme de que hasta ahora sigo excluído de la lista, y que mañana será lunes y me espera más de lo mismo me di cuenta realmente de que todo eso no era una pesadilla, sino que...YA ESTOY DENTRO DE LA CONGELADORA!!!!!!!